A veces, no se trata de qué quieres ser de mayor, sino de que hay un “algo” que te persigue toda la vida: una pasión, un sentimiento, una actividad que realmente te hace sentir feliz, completa y realizada.
Gisela niña repostera

Gisela niña repostera

Y a veces, aunque desde niña adorases pasar la tarde entre moldes, harina y recetas, crees que debes hacer algo más, que un hobbie no es un medio de vida. Y entonces, te vas a la Universidad, aprendes mucho, terminas la carrera, buscas un trabajo y ejerces tu profesión durante unos años.
Por suerte, a veces eres capaz de decidir que en la vida no siempre hay que seguir los caminos establecidos, aquellos que están marcados, que son más sencillos.
Entonces, a veces, te atreves a volver a ser aquella niña entre bizcochos y decides que un hobbie puede ser, perfectamente, un oficio.
Por eso, aunque a veces el día a día es duro y complicado, siempre doy las gracias por haber seguido mi instinto y estar al frente de mi obrador, de mi pastelería y de tener unos clientes maravillosos dispuestos a saludar, cada día, a la niña repostera que sigo siendo.
Gracias por estar ahí
Gisela